Velázquez fué sin duda el mejor pintor del barroco español y uno de los artistas más admirados en todos los tiempos. Nació en Sevilla en 1599 y allí se formó en el taller de Francisco Pacheco, donde adquirió un estilo muy influido por el realismo y el tenebrismo.
En 1623 fue llamado a la corte para pintar un retrato de Felipe IX. El rey quedó tan satisfecho que le nombró pintor de cámara, es decir, su pintor oficial en palacio. En Madrid hizo numerosos retratos de la familia real y de muchos personajes de la corte.
En 1631 realizó su primer viaje a Italia, donde profundizó en el estudio del desnudo y la perspectiva. En su segundo viaje a Italia alcanzó la perfección técnica que plasmó en sus obras maestras posteriores.
Pintó temas muy variados: retratos, escenas mitológicas y cotidianas, cuadros religiosos... Destacó por captar perfectamente la personalidad de sus retratados, por su magistral uso de la luz y por su capacidad para pintar la profundidad en sus cuadros.
Velázquez luchó toda su vida para lograr que se considerase la pintura como un arte y no como un trabajo manual, y lo consiguió: el rey le nombró para diversos altos cargos y le concedió el ingreso en la orden de Santiago, algo reservado a lo más selecto de la nobleza.
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