Su modelo sirvió como guía para los artistas, pero intencionadamente lo presentó incompleto con la finalidad de asegurar su control sobre la construcción.
Brunelleschi ganó por poco.
Brunelleschi conocía la cúpula del Panteón de Roma, aunque no se inspiró directamente en ella. El Panteón es una semiesfera apoyada en gruesos muros de carga, pero Brunelleschi se enfrentaba con una base octogonal, lo que complicaba el equilibrio de fuerzas, y quería levantar una cúpula que fuera un referente para la ciudad. No podía, pues, usar muros de carga ya que éstos no permiten cúpulas que sobresalgan más de una tercera parte de su diámetro por encima de los muros.
El genio renacentista no solo se esmeró en elevar un monumento robusto y espectacular (Pesa entre 25.000 y 27.000 toneladas. Se trata de la mayor estructura de ladrillo del mundo) sino también en esconder el truco gracias al cual se sostiene la estructura.
La cúpula de santa maría ha guardado durante casi 6 siglos un secreto bajo una piel de ladrillos rojos y costillas de mármol:
Después, una vez acabada la estructura, Brunelleschi ordenó marcar el costado de los ladrillos que quedaban en superficie con un surco, para dejar creer que fuesen dispuestos en longitud en lugar que de lado.
Brunelleschi hizo esto para confundir a los posibles imitadores. Y lo consiguió, puesto que es un sistema único y nunca más repetido en la historia.